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Todo empezó con un inocente deseo

Nunca imaginé lo que iba a pasar. Puedo afirmar sinceramente que… ¡esto no estaba en mis planes! Y todavía no es el final.


Todo empezó cuando con una persona muy querida decidimos hacer un estudio bíblico juntas usando un recurso que incluía un libro y videos. El tema resultó ser algo que ambas necesitábamos y fue una experiencia muy enriquecedora tanto por lo que aprendimos como también porque nos permitió compartir vivencias, conocernos mejor y orar una por la otra.


Tanto fue nuestro entusiasmo que, poco después, decidimos hacer un segundo estudio usando un formato similar. Y volvimos a disfrutar de una hermosa experiencia.



Y ahora viene el “inocente” deseo. Resulta que el material de estos dos estudios estaba en inglés. Recuerdo nítidamente cuando, luego de uno de los capítulos del segundo estudio, me sentí tan impactada que pensé: ¡Cómo quisiera que las mujeres hispanas pudieran tener algo así en su propio idioma! Que puedan disfrutar de esta misma experiencia de estudiar la Biblia, orar juntas y compartir experiencias, pero todo bajo la lente de nuestra riquísima cultura latina. Sé que hay algunos (¡y muy buenos!) recursos similares que han sido traducidos al español, pero mi deseo es que tuvieran algo nacido de la mente, la experiencia y el corazón latino. Algo con sabor a nuestro, original en español.


Por supuesto, tuvo que llegar el momento en que caí en la cuenta de que ese “inocente deseo” no era nada más ni nada menos que la mismísima voz de Dios. Recuerdo haber escuchado a algunas colegas misioneras aconsejando desde su propia experiencia que debíamos tener cuidado al orar pidiendo que Dios envíe obreros a cierto lugar porque puede usarnos a nosotras mismas como parte de la respuesta.


Algo así fue lo que pasó conmigo. Ese “inocente deseo” se transformó en una inquietud cada vez más intensa. Creo que la palabra “inquietud” no es la correcta. Porque, francamente, fue una lucha con Dios. Escribir un libro no me preocupaba. Después de todos estos años sirviendo como misionera a través de la página impresa, creo tener algo de experiencia en escribir. Y más cuando se trata de escribir estudios bíblicos para mujeres, ¡una de mis grandes pasiones!


¡Pero… ¿videos?! ¿Yo? ¡Ni pensarlo! Sin embargo, ¿sabes qué? No podía dejar de pensarlo. Aunque quería olvidarlo, parecía que las predicaciones que escuchaba, los testimonios que me compartían algunas amigas, los libros que leía… ¡todos eran flechas que apuntaban a un mismo blanco: eso era algo que Dios quería de mí! Me di cuenta de que yo, que más de una vez critiqué a Jonás por querer escapar de lo que Dios le pedía que hiciera o a Moisés por poner excusa tras excusa, estaba haciendo eso mismo. Era como si Dios me dijera: ¿Por qué no piensas que esto sí está en mis planes?


Una vez que lo entendí y me rendí a aceptar el desafío, decidí compartírselo primero a mi esposo y luego a un trío de mujeres muy cercanas a mí a quienes nombré mi tabla de resonancia y mis guerreras de oración. De ahí en adelante no dejo de asombrarme al ver cómo Dios tenía preparadas a las personas y los medios para concretar el proyecto. Y fueron personas con un nivel profesional y una excelencia en su trabajo como hay pocas. Personas que están en el lugar correcto, en el tiempo correcto y con la visión correcta para servir al Señor por medio de sus habilidades.


Y así llegamos a este momento. A ver concretado este trabajo de equipo y a devolver al Señor ese “inocente deseo” confiando que él use esta herramienta para que muchas mujeres en nuestro querido mundo hispano “prueben y vean que el SEÑOR es bueno” (Salmo 34:8).

Este “blog” es un espacio que se abre para seguir conversando sobre el tema. De acuerdo a su definición “un blog es una página web en la que se publican regularmente artículos cortos con contenido actualizado y novedoso sobre temas específicos o libres”. La persona a cargo del blog usa este sitio en Internet para expresar sus ideas, intereses, experiencias y opiniones relacionadas con un tema central. Y quienes lo leen tienen la oportunidad de reaccionar a lo expresado. De modo que, en cierto sentido, es un espacio que ofrece oportunidad para el diálogo. El autor (en este caso, la autora) puede usar este sitio para un tema que agregue o contribuya al tema central del estudio, o para responder a inquietudes o experiencias de quienes están participando en el estudio de ¡Dios, esto no estaba en mis planes!


Por eso quise empezar compartiéndote que este tema no es simplemente una teoría, ni algo que aprendí en mi carrera sino que primero lo viví yo y después comprendí que no soy la única que tuvo o está teniendo esta misma conversación con Dios. Y como sé que Dios aun no ha terminado conmigo (¡y estoy segura de que tampoco contigo!), mi deseo es provechar esta herramienta tecnológica para continuar el camino de ver cómo Dios sigue cumpliendo su plan en la vida de sus hijas, aun cuando ¡eso no esté en nuestros planes!

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